Brian Currini elkarrizketa

Elkarrizketa hau joan zen apirilaren 7an argitaratu zen Deia egunkarian. Online bertsioa esteka hauetan dago erabilgarri: I zatia eta II zatia.

(gaztelaniaz bakarrik)

 

Está desaparecido en los últimos meses, al menos en Euskadi. ¿Se ha apartado a un lado ahora que ETA ha anunciado el fin de la violencia y que Sortu es legal?

La legalización de Sortu y el final irreversible de la violencia de ETA eran, como siempre he subrayado, requisitos esenciales para un proceso de paz exitoso. El hecho de que la violencia se haya eliminado de la política en el País Vasco no significa que el conflicto se haya resuelto. El hecho de que yo y el GIC como grupo no hayamos destacado no significa que nos hayamos apartado a un lado. Todavía hay mucho trabajo por hacer.

Parece que el Grupo Internacional de Contacto ha perdido protagonismo a favor de los verificadores.

Un aspecto esencial del mandato del GIC era la verificación internacional del alto el fuego de ETA. Para conseguirlo, pusimos en marcha la creación de la comisión de verificación, eso sí, como un organismo completamente separado e independiente. Han hecho un trabajo notablemente bueno construyendo y manteniendo la confianza en el alto el fuego de ETA y la declaración que ponía fin a la acción militar. Han allanado el camino para construir nuevas medidas de confianza y finalmente una resolución del conflicto político.

La incorporación de la izquierda abertzale al Parlamento Vasco ha reducido el margen de actuación de su grupo. 

Dejando de un lado el hecho de que todos nosotros echaremos en falta vuestro maravilloso país y su gente, uno de los días más felices de mi vida será cuando el margen de actuación para el GIC se haya reducido a ninguno. La vuelta de la izquierda abertzale al Parlamento Vasco es una victoria para la democracia en el País Vasco. Sin embargo, el conflicto político sigue sin estar resuelto.

¿Y cuál es su receta?

Un mandato importante del GIC, que no ha sido cumplido, se refiere a las conversaciones multipartitas entre los partidos políticos de la CAV, la Comunidad de Nafarroa e Iparralde. Y, como he dicho, hay medidas esenciales de construcción de confianza que continúan sin ser atendidas como el decomiso de armas, la disolución de ETA como organización militar, la revisión de políticas penitenciarias y de la legislación, y las prácticas en cuanto a seguridad para adaptar la nueva realidad política en el País Vasco, en España y en Francia. Hay mucho trabajo aún por hacer.

¿Qué otras vías son necesarias además del Parlamento y las instituciones de la CAV?

La colaboración entre ETA, Madrid y París es necesaria para llevar a efecto las medidas de construcción de confianza que acabo de mencionar. También hay una necesidad de tener pistas separadas que impliquen a los partidos políticos de la Comunidad de Navarra e Iparralde. Es responsabilidad de los partidos el decidir si esa implicación tiene lugar dentro o fuera de las instituciones del Estado.

Pero ¿es suficiente con el Parlamento?

Para que un proceso de paz sea exitoso necesita ser inclusivo. Ello supone que la implicación no puede estar limitada a los partidos políticos. Una participación profunda de las partes sociales y la sociedad civil es imprescindible, sobre todo cuando se tratan cuestiones como la memoria, la verdad y la reconciliación que tienen un impacto profundo en las víctimas, los perpetradores y la sociedad en su conjunto.

¿Continúa reuniéndose con partidos políticos y otros agentes?

Sí, así es.

¿Qué nivel de interlocución mantiene con el lehendakari, Iñigo Urkullu?

Desde mi experiencia, el lehendakari, Iñigo Urkullu es uno de los líderes destacados en el País Vasco. Creo que tendrá un rol muy importante en el desarrollo del proceso de paz. El GIC se reunió con él en muchas ocasiones cuando era presidente del PNV. Aunque no he tenido el privilegio de reunirme con él en su nuevo cargo, espero hacerlo en un futuro próximo.

¿Cómo valora los pasos dados por este Gobierno en materia de pacificación?

Cuando se refiere a “este Gobierno” supongo que se está refiriendo al Gobierno vasco. Creo que se están moviendo en la dirección apropiada.

¿Le parece positivo el nombramiento de Jonan Fernández al frente de la secretaría general de Paz y Convivencia?

A pesar de la respuesta a su nombramiento del PP, sí creo que el nombramiento de Jonan Fernández es positivo. El cargo de director de la secretaría general de Paz y Convivencia requiere a una persona con habilidades únicas y cualidades humanas. ¿Cuáles serían? Un intelecto excelente; sensibilidad y empatía; un comunicador efectivo, alguien que escuche las opiniones de otros y tenga la habilidad de respetarlas como si fuesen propias; un reconciliador con experiencia. En mi opinión, Jonan Fernández tiene todas esas cualidades. Sinceramente espero que con el tiempo el PP se dé cuenta y reconozca estas cualidades especiales que le hacen ser la persona ideal para el puesto.

¿Qué espera de la Ponencia de Paz y Convivencia del Parlamento Vasco que está a punto de crearse?

Hay muy poca confianza entre algunos de los partidos políticos en la CAV. La primera tarea importante de la Ponencia de Paz y Convivencia es generar un nivel de confianza que les permita comenzar a trabajar juntos con un objetivo común: una resolución pacífica del conflicto político a pesar del hecho de que los resultados que desean puedan ser muy diferentes.

La sociedad vasca, en su mayoría, da por amortizado el anuncio de fin de la violencia, y pide directamente y sin contrapartidas la disolución de ETA. ¿Por qué no atiende ETA este clamor social?

Puedo entender la necesidad de la mayoría de la sociedad vasca de que ETA se disuelva. Sin embargo, seguramente es prematuro hablar de disolución antes de que ETA haya decomisado sus armas. Las armas que están en circulación son responsabilidad suya. ¿Cómo pueden disolverse mientras sigan teniendo armas bajo su control? En todo proceso de paz que yo conozca el decomiso ha requerido la implicación de al menos dos partes, que incluye al gobierno correspondiente.

Pero el Gobierno español no parece dispuesto a ceder.

Si Madrid y París siguiesen la hoja de ruta de Aiete e iniciasen contactos con ETA sobre las consecuencias de décadas de violencia, tal y como emplazaron Kofi Annan y otros, tengo la confianza de que el decomiso de las armas de ETA sería uno de los resultados de esos contactos, lo que llevaría inevitablemente a la disolución de ETA, de la misma manera que otros grupos armados de diferentes partes del mundo se han disuelto después del decomiso de armas.

El Gobierno español, el PP y el Partido Socialista siguen acusándole de actuar de parte de la izquierda abertzale. ¿Qué les tiene que decir?

Creo en la libertad de opinión y en la libertad de expresión. Si ese es su punto de vista debo respetarlo. Puedo entender por qué mantienen esa visión: mi entrada en el País Vasco fue por la invitación de la izquierda abertzale. Aún así, mi objetivo nunca ha sido actuar en su nombre o fortalecer su causa por la independencia. Mi único objetivo ha sido el de ayudar en todo lo que pueda para eliminar la violencia de la política vasca con el fin de allanar el camino a la resolución política al conflicto político.

¿Cómo puede avanzar en su labor si quien tiene muchas de las llaves, el Gobierno de Rajoy, no le da ni los buenos días?

Es una pregunta muy buena, cuya respuesta en estos momentos estoy intentando encontrar. Uno de los objetivos del reciente foro social para la paz era encontrar maneras de avanzar a pesar de la renuencia de Madrid a seguir la hoja de ruta de Kofi Annan, tal y como se expresó en la Declaración de Aiete. Las aportaciones durante el foro social en marzo de este año fueron del más alto nivel y hemos extraído algunas lecciones muy buenas de experiencias internacionales, que creo ayudarán a los partidos a atravesar el impasse actual. Además de eso, se debería recordar que no todo el progreso con el proceso de paz depende de los Gobiernos español y francés. De hecho, a un nivel discreto ha habido relación entre los partidos políticos en Euskal Herria, algo que el GIC encuentra ciertamente muy alentador.

¿ETA debe desarmarse sin esperar a que el Gobierno español haga algún gesto?

No dispongo aún, en mi propia mente, de una respuesta a esa pregunta. Pero no olvidemos que la decisión de cuándo desarmarse y para quién debería ocurrir el decomiso es en última instancia una decisión que corresponde a ETA. El desarme es una acción que debe ser llevado a cabo con gran cuidado y una planificación meticulosa. No tengo conocimiento de ningún ejemplo en cualquier otro lugar del mundo donde un Gobierno haya rechazado participar en un desarme voluntario de un grupo armado contra el Estado.

¿Hay alguna otra opción para que ETA se desarme sin una coordinación con el Gobierno español?

No puedo decir más de lo que ya he dicho en mi respuesta anterior.

¿Debe la izquierda abertzale (Sortu, EH Bildu…) presionar a ETA para que avance hacia el desarme?

Como no tengo claro la forma en que se puede desarrollar el desarme dadas las posturas tomadas por París y Madrid, no sé si la izquierda abertzale debe presionar a ETA para el desarme.

¿Cedió Noruega a las presiones de España para expulsar a la cúpula de ETA?

No conozco la respuesta.

¿Ha habido canales de comunicación entre ETA y el Gobierno español?

Si habla de lo reciente, de nuevo no conozco la respuesta a esta pregunta.

¿La expulsión de Noruega de la dirección de ETA complica el proceso, impide un final ordenado?

Podría complicar el proceso pero no considero que necesariamente vaya a bloquear un final ordenado.

¿Cómo y quién debe retomar la interlocución con la cúpula de ETA?

Ambos. El Gobierno español y el francés deberían iniciar contactos con ETA tal y como se expone en la Declaración de Aiete. Si hiciesen eso, un nuevo avance sería relativamente rápido y muy sustancial. Me gustaría subrayar que los contactos conforme a lo dispuesto en la Declaración de Aiete no requieren negociaciones con ETA sobre ninguna de las cuestiones políticas sustantivas. Los contactos serían en torno a las consecuencias de la violencia solamente: desarme, presos, exiliados, víctimas y medidas de seguridad.

¿A su juicio, este es uno de los momentos más difíciles?

En términos de proceso es sin duda un momento difícil. No hace falta decir que en el pasado ha habido momentos muchísimo más difíciles. Por tanto, sigo siendo optimista. Aún así, puedo asegurarle que en el futuro también habrá momentos mucho más difíciles.

¿Hay riesgo de escisión en ETA?

La izquierda abertzale siempre ha sido consciente de ese riesgo, conociendo lo que ocurrió en Irlanda del Norte, y ha hecho todo lo posible, en su propio proceso hacia la creación de Sortu, para asegurar la unanimidad interna. Siempre existe, sin embargo, la posibilidad de que unos pocos individuos se desvinculen si la falta de avances en un proceso de paz se mantiene indefinidamente.

¿Qué le pareció la declaración de Garikoitz Azpiazu ‘Txeroki’ ante el juez de París lamentando solo los daños colaterales?

Desde mi experiencia en otros procesos de paz, la declaración de lamento de Txeroki sería percibido por él como una concesión muy significativa. Para aquellos que sientan que no fue suficiente, la paciencia y el tiempo reducirán la brecha entre lo que dicen los perpetradores sobre el pasado y lo que las víctimas esperan que digan.

¿Debe la izquierda abertzale explicar por qué durante décadas han alentado una estrategia violenta que ahora ha abandonado?

Espero que en algún punto del futuro todas las partes del conflicto se den cuenta de la necesidad de establecer mecanismos apropiados que permitan a todos los perpetradores y a todas las víctimas participar de tal manera que la historia sea conmemorada con veracidad, lo bueno y lo malo, haya reconocimiento del dolor y daño causados a otros, surja una aceptación de que la perspectiva y la interpretación de la historia del otro lado es tan legítima como la mía propia, y la reconciliación se produzca en la medida en que la diversidad de Euskal Herria se convierta en fortaleza más que en un motivo de conflicto.

La Comisión de Verificación se plantea su disolución en septiembre. ¿Qué significa eso?

Mi opinión es que, según su valoración, ETA ha cumplido completamente con su declaración de alto el fuego. Si esa situación se mantiene hasta septiembre, la Comisión de Verificación puede que concluya que su trabajo ha sido completado.

¿Usted, el GIC, han pensado o piensan en disolverse?

El trabajo del GIC está sujeto al mandato que recibió de los partidos políticos y agentes sociales, con los se que consultó durante 2010. Hasta el momento en que ese mandato se acabe o hasta que el GIC concluya que no hay un compromiso verdadero con un proceso de paz sostenible, continuaremos con nuestro trabajo. Nuestro mandato no está finalizado y, en nuestra valoración, la mayoría de los partidos políticos que representan a la amplia mayoría de la población de Euskal Herria están, sin duda alguna, totalmente comprometidos con un proceso de paz que finalmente resolverá el conflicto político de acuerdo con la voluntad democrática de la mayoría de la población de Euskal Herria.

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